La volatilidad, un mal necesario que puedes controlar

 

Cuando se habla de criptomonedas, la volatilidad es un eleento característico y que siempre está presente. Los inversores tradicionales pudieron percatarse de ello cuando el Bitcoin surgió y, con ésta moneda digital, el valor de la misma incrementó de forma exponencial.

Pero así como beneficia, la volatilidad también puede castigar. Los valores pueden subir de forma abrupta, pero también pueden decaer con la misma rapidez. Esto hace que el mercado de las criptomonedas se vea fuertemente afectado dado que, cuando el precio disminuye, el interés de los inversores también pierde fuerza.

La volatilidad es mortal, pero a su vez muy esencial

Recordemos que en su comienzo, las criptomonedas no eran tan populares como lo son hoy en día. Con el paso de los años, los inversores e incluso las instituciones bancarias empezaron a hablar de las monedas digitales. Historias de personas que se hacían millonarias de la noche a la mañana empezaron a hacerse más frecuentes y, como consecuente, la fiebre de las criptomonedas empezó.

Pero, ¿a qué se debía todo esto? A nada más y nada menos que la volatilidad, ya que ésta convirtió a las criptomonedas en un activo potencial. El problema está en que no son muchos los que disfrutan de una inversión arriesgada. Aquellos que invierten en criptomonedas cuando éstas están en su punto más alto, también tienen que ser lo suficientemente fuertes para aguantar cuando los valores caen.

Y, ¿cómo se puede manejar la volatilidad?

Para aquellos inversores institucionalizados, controlar la volatilidad no es una tarea complicada. Cualquier activo es propenso a cambiar, sin embargo, la mayoría de los que invierten en criptomonedas son nuevos y, como consecuente, no cuentan con la experiencia necesaria.

Roger Max, el fundador de Lifeaidout, una empresa de planificación financiera estadounidense, explicó cómo no olvidar tú horizonte cuando inviertes en las acciones: “Invertir en acciones te recompensa a la larga. Los cambios diarios no deben afectarte”. Básicamente, para manejar la volatilidad solo necesitas aferrarte a tus activos sin dejar que los cambios del día a día te afecten. Mientras seas paciente y no te precipites, tú inversión no será víctima de la volatilidad.